Turquía está molesto, se le vuelve a enredar la cuerda a Trump

Venía de unas idílicas y fantásticas relaciones con Erdogan, presidente de Turquía, pero a Trump, mantener la paz mundial le cuesta.

Ahora, se le enreda de nuevo la cuerda con Turquía ya que, pretende garantizar la protección de unos personajes considerados por este país como terroristas.

Turquía no piensa ayudar a terroristas

Ese fue el acuerdo o compromiso una vez Trump declarara que iba a retirar sus tropas de Siria, Turquía tomaría el control para acabar con lo que queda de Estado Islámico.

Ahora, con la sorpresiva visita de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, los acuerdos están dando un giro que Turquía no se esperaba.

Estados Unidos pide que se le garantice la seguridad a quienes fueron sus aliados en la lucha contra EI.

El gravísimo problema es que las milicias kurdas no son vistas con buenos ojos por Turquía y no piensa acatar órdenes ni ceder espacio ante las peticiones de Estados Unidos de garantizar seguridades a nadie.

Turquía indignada ante la petición de Trump

Erdogan ha dicho: “Muy pronto iniciaremos una operación en territorio sirio para neutralizar a estas organizaciones terroristas”, reafirmando así las maniobras que piensan llevar a cabo al noroeste de Siria para expulsarles.

Pero ¿Por qué Turquía desea neutralizar a toda costa a YPG?, (Unidades de Protección Popular, el nombre que reciben en español).

Pues bien, desde hace 30 años al sureste de Turquía, se viene librando una batalla por territorio y por derechos.

Existe una lucha por la independencia del Kurdistán, una etnia ubicada en territorios de Siria, Turquía, Irak e Irán, los kurdos desde siempre han querido para si la independencia y para ello han recurrido a la fuerza de la guerra, la violencia  y las armas.

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán fue quien dio inicio, en cabeza de su líder, Abdullah Ocalan, a la guerra que hasta hoy se libra por alcanzar este objetivo especificamente en Turquía, de igual manera, kurdos han peleado con la misma fiereza en Irak, Irán y hoy en Siria.

De hecho, Ocalan fue condenado a cadena perpetua desde 1999 pero no ha sido suficiente para detener a los kurdos en su ánimo de lucha y cuentan con el apoyo de las Unidades de Protección Popular como brazo armado y estas, a su vez, le ayudan a Estados Unidos a combatir a Estado Islámico.

De este tamaño está el problema que se le acaba de armar a Trump.

¿Qué va a pasar entonces entre Turquía y Estados Unidos?

Por obvias razones y considerando que la problemática con los kurdos ha generado tanta violencia por años, no es ni prudente ni decoroso pedirle al presidente de Turquía que proteja a movimientos considerados como terroristas, a los cuales han intentado anular culturalmente dentro del país.

En Turquía está prohibido hablar kurdo, dar lecciones en este idioma, la música y los libros en kurdo han sido eliminados de todas partes; no hay ninguna señal que indique posibilidades de ceder espacio a kurdos y mucho menos garantizarles su vida.

Tal ha sido la molestia de Erdogan que se negó a recibir a Mike Pompeo y  a John Bolton para tratar este tema y delegó a su portavoz presidencial Ibrahim Kalin para tratar lo necesario sobre esta coyuntura.

También ha solicitado enérgicamente que los kurdos entreguen las armas que Estados Unidos les proveyó para combatir a Estado Islámico y ha dicho que va a neutralizar a los grupos terroristas en Siria.

Esto solamente indica que no piensa acatar ninguna orden de Estados Unidos e irá tras los kurdos en operación militar y punto.

A Trump definitivamente deberían quitarle el Twitter pues cada vez que aparece con alguna “brillante declaración”, el mundo arde y sus delegados y colaboradores ya no saben cómo maquillar y suavizar sus torpes e inapropiadas palabras.