Trump no da tregua, ahora va por Cuba

El pasado martes 2 de enero reapareció Raúl Castro con motivo del 60 aniversario de la Revolución Cubana y ofreció un discurso que dejó entrever que Cuba estaría de nuevo en alerta gracias a las amenazas de Donald Trump.

Reaparece Raúl Castro

No fueron muy alentadoras las palabras de Castro  en lo que a Estados Unidos y su presidente se refieren.

Habló de la política de confrontación que Trump pretende retomar hacia Cuba y que podría acarrear consecuencias.

Raúl Castro ha instado a todos los cubanos a prepararse para los peores escenarios de seguir Estados Unidos con sus hostigamientos.

También ha dicho que reforzar la seguridad del país es de la mayor importancia pues ante las nuevas amenazas de Estados Unidos se puede esperar lo peor.

“Continuaremos priorizando las tareas de preparación de la defensa con el objetivo de preservar la soberanía y la paz”, ha dicho el exmandatario de la isla.

Una relación con mucho más “hielo”

Pero, ¿qué fue lo que pasó para que ahora Castro reaparezca con mensajes de beligerancia e invitando al pueblo a prepararse para lo peor?

Se suponía que las cordiales relaciones con Barack Obama hacia 2014, auguraban que tanto Estados Unidos como Cuba transformaran sus dinámicas hacia una diplomacia renovada y unas políticas económicas beneficiosas para las partes.

Ahora, con la llegada de Trump, las cosas cambiaron y se están presentando con mayor frecuencia restricciones en los viajes e impedimentos a algunos negocios que mueve el país.

Trump acusa al gobierno de Castro de tirano y colaborador de dictaduras como la de Maduro en Venezuela y la de Ortega en Nicaragua. Aunque Castro ya no se encuentra al mando, se sabe que sigue en el poder, aunque la cara visible hoy por hoy sea Miguel Díaz-Canel.

¿Hacia donde va la economía de Cuba?

La economía de Cuba es lo que más preocuparía tras una negativa de Trump hacia todo lo logrado por parte del gobierno de Obama, el país no tiene liquidez, hay corrupción y a Estados Unidos le deben dinero.

El modelo económico que adoptó años atrás Fidel Castro de nacionalizar las empresas extranjeras y eliminar toda propiedad privada parecen ya no ser las alternativas qué mostrarle al mundo y de mantener el país a flote.

Los jóvenes están perdiendo  fe en la revolución y  no la ven como la puesta heroica de los años en que Fidel gobernaba.

La antigua Unión Soviética subsidió por años a la Revolución Cubana, pero no fue suficiente.

Con la llegada en 2008 de Raúl Castro al poder, se generaron nuevas condiciones económicas que beneficiaron un poco el maltrecho sentir del pueblo, ya era posible al menos,  siendo cubano, hospedarse en uno de los hoteles de la isla, cosa que no les estaba permitido o adquirir un teléfono celular, comprar una computadora e incluso poder acceder a servicios de internet.

Es claro que, aunque parezca poco, en manos del menor de los Castro se hicieron algunas reformas económicas que aliviaron la pesada carga del pueblo cubano y se derogaron una serie de prohibiciones absurdas como las que acabamos de mencionar.

Expectativas para Cuba, Castro los insta a prepararse para los peores escenarios

Vienen para Cuba sin duda vientos de cambio, el pasado 22 de diciembre se aprobó el borrador final de la nueva constitución cubana en la que se reconocerán otras formas de propiedad, a saber, la propiedad mixta, la propiedad privada y la cooperativa.

Esto podría abrir muchas posibilidades para los cubanos que han estado sometidos a modelos de propiedad estatal y cooperativa agropecuaria.

Amanecerá y veremos, pero mientras tanto, ¿qué hacer con Trump? Sus argumentos apelan por la libertad de Cuba (lo que quiera que eso signifique para él), sigue imponiendo sanciones a los hoteles de la isla y endurece el embargo económico.

Además, cuenta con el apoyo de los cubanos residentes en Estados Unidos que nunca estuvieron de acuerdo con el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Con miras a 2019, parece que las políticas hacia Cuba se han de endurecer mucho más y ya Raúl se prepara para lo peor.